Gimena

Gimena emite unos chirridos cariñosos para mi desde algunas de las habitaciones. Corro gateando por el pasillo hasta que la veo en la sala de estar sentada en su sofá dando con su mano en el reposabrazos para invocarme. ¿Desde cuando me volví tan bueno corriendo sobre mis manos y rodillas?. Ya no puedo recordarlo, solo tengo una vaga conciencia de que antes no solía hacerlo tan bien.

Voy hacia ella, deteniéndome solo para frotar mi cara sobre sus pies descalzos. Amo el olor de sus pies, y amo aspirar su perfume. La miro, y con suerte me invita a subir. Salto al sofá y me recuesto sobre su regazo. Mmm!

Ella juega con mis orejas durante un rato con suavidad, pinchando sus uñas y acariciando…, luego cepilla mi cabello. Sin su cuidado se que mi cabello sería un lío sucio, grasiento y enmarañado. Con su cuidado lo tengo liso y sano. Además, me gustan sus carisias. Me gusta su atencion, me gusta la sensación de sus manos suaves sobre mi cuero cabelludo. Me gusta como me hace lucir lindo para ella.

Mientras ronroneo fuerte, Gimena acaricia mi cuerpo suavemente, desde mi cuello hasta mis caderas. Su toque varía desde el suave cosquilleo de las yemas de sus dedos hasta el ligero rasguño de sus uñas. Estar desnudo ya no se siente tan extraño. Me parecía vergonzoso, pero esos ya son recuerdos vagos e inverosímiles ahora. Ahora mi pene es un arco duro que golpea mi vientre.

Cuando estoy bien y relajado, mi dueña comienza a jugar con mi cola enchufada en mi próstata. Recuerdo que mi Ama me dio la cola, pero ya no puedo recordar desde cuándo. Parecía que era trascendental desde ese momento, pero en retrospectiva se siente obvio e inevitable. Gimena tira de la cola hasta que casi se sale de mi trasero, y luego suelta permitiendo que mi cuerpo vuelva a jalarla. Me muevo contento a cada ciclo de tracción y retorno, acción y reacción, una llamada y mi respuesta.

Ella me azota suavemente y salto de su regazo. Me tumbo a su lado. Inclino mi estómago hacia ella mientras me extiendo a su izquierda. Gimena juega con mi pecho distraídamente mientras mira televisión. Me estiro, arqueo la espalda y empujo el pecho hacia ella. Mi arco luce para ser acariciado. Ella responde a la invitación con mayor intensidad. Todo lo que ella hace se siente hermoso y exquisito; Tanto mi cuerpo como mi mente son afortunados de haberla encontrado.

Hace mucho tiempo habría deseado tener un orgasmo, pero por la reprensión que me merezco me controlo. La castidad que ella me había estado imponiendo a mi cuerpo durante mucho tiempo fue superado por la retención que ha puesto en mi mente. Ahora soy un buen chico y la amas por hacerte así. Respetuoso y obediente.

Ella me acaricia la cara y el cuello. Me inclino y me estiro para darle el acceso de mi pene. Ella sabe que lo codicio, que necesito su toque allí. Ella sabe dónde y cómo quiere tocarlo, y yo me inclino para anticipar su voluntad.

Luego me da un codazo, una señal para que me levante del sofá. Salto al suelo, corro por la habitación y entro a mi jaula. Desde allí, agachado y con la espalda apenas debajo del techo de acero tengo una excelente vista de la habitación.

Observo como ella se levanta y sale de la habitación. Miro el sofá. Ya no tengo el sentido del paso del tiempo, pero confío totalmente en que Gimena regresará. Mis ojos permanecen fijos en el sofá durante los pocos minutos que le toma regresar con un bocadillo y una bebida, y luego mis ojos vuelven a ella… Preparándose de forma intermitente y rascando su puesto, mientras come y bebe… Mientras, ve el resto de su programa de la TV. Los sonidos de la televisión tienen poco interés para mi, y más cuando está presente Gimena.

Pasa el tiempo y mi arco gotea excitaciones.

……

Cuando se levanta de nuevo, me señala que la siga a su habitación. Me permite ver como se desnuda a sí misma…. Ver su piel lisa bajo solo mechones de pelo para luego se deslizarse bajo las sábanas suaves de su cama señorial. Felizmente me acurruco cerca de sus pies esperando su bendición. Se inclina hacia delante y me cubre con una manta. Me besa la parte superior de la cabeza y con eso, rápidamente me adentro en un sueño feliz.

La vida suele ser tan dura y complicada. Recuerdo ese sentimiento, incluso si los recuerdos reales se pierden para siempre. Gimena me ha liberado y me ha hecho verdaderamente feliz. La amo y soy su mascota. Mañana lameré su sexo como todas las mañanas. Mmmm…. La amo tanto…

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