Rory

Pobre Rory

Sinopsis: Poseer un ser humano como mascota tiene una ventaja enorme sobre el perro o gato convencional; la mascota humana vivirá tanto o más tiempo que su dueñ@.
Hay algunas personas que renuncian voluntariamente a una existencia humana porque la de un animal es bien conocida entre los psicólogos como una vida cómoda; Igualmente bien se sabe que esas personas son, en su gran mayoría, sumis@s y obedientes por naturaleza. Pero el deseo de pasar una vida como el animal doméstico de alguien no se limita solo al sexo como atestigua el siguiente relato.

…..
Rory yacía en su perrera, desconcertado y molesto. Lo que lo había traído aquí no debería haber ocurrido si no lo hubiera deseado, y su argumento no podría explicarlo. Después de que las drogas fueron retiradas para detener su actividad sexual, su vida animal se sentía algo alterada. Durante casi una semana sin esas drogas Rory había sido retenido a una larga y aburrida estadía en la perrera fuera de sus vagos paseos del interior de la casa. La rutina de antes había cambiado para estar encadenado a la perrera del jardín. Y no entrar de nuevo hasta que lo fuera buscar su dueña en caso de quererlo cerca y su lado. Privado del calor del hogar el ahora piensa más en ella. Sin embargo, allí estaba de nuevo….

¿Qué pensaría su dueña? Talvez castigarlo aún más; No, a ella no le gustaría hacer eso. Rory siempre fue castigado inmediatamente después de una transgresión de modo que él sabría qué era lo que incurrió en su momento. Además pensó, su dueña vería las marcas de la fusta ejercido por su ama de llaves que había dejado sobre su espalda, nalgas, y los muslos…Y ya debe saber que él ya había sido castigado lo suficiente.

Rory levantó la cabeza y sus patas al ver que su dueña venía. Se movió en su jaula para saludarla.

Al levantarse, Rory escarbó en los barrotes con las patas enguantadas. Se quejó piadosamente y su Ama lo miró fijamente con rostro severo con un toque de risa.

“Siéntate!”

Ella le dijo, y Rory lo hizo temblando de impaciencia mientras la veía entrar en la perrera con su correa colgando de su mano. Sus pies entraban cuidadosos para evitar los pequeños montones de estiércol de Rory…

“¡Chico malo!” Ella le dijo, y él se alzó a la altura de su cintura.

“Eres un chico malo,” Le dijo de nuevo mientras Ella enganchó la correa al collar del cuello de Rory. Pero su dueña estaba sonriendo mientras se lo ponía , y Rory estaba satisfecho por ser castigado, o quizás pensaba que aún podría ser más castigado más tarde. Todo para el era suposiciones. Apenas tenía la capacidad humana de entender lo ocurrido antes.

Una hora más tarde Rory estaba en otra jaula en el enorme vestíbulo de su dueña. Por fin estaba satisfecho con su vientre lleno de comida después de que su dueña lo había alimentado.

Pronto escuchó somnoliento unas voces desde otra habitación a través de la puerta entreabierta . Rory después de existir por tanto tiempo en su papel permanente como mascota, rara vez se molestaba en ejercer su cerebro humano en la comprensión de lo que dicen otras voces. Sólo cuando su nombre fue mencionado prestó atención, e incluso se molestó en comprender el contenido de las palabras.

Había otras dos personas en la habitación con su dueña; Mujeres jóvenes de su misma edad, amigas suyas que él había llegado a conocer bastante bien. Una de ellas tenía una profunda y ronca voz por el abuso de cigarrillos negros fumados. La otra era una chica ligera de pelo rubio con una chillona vocecita que había comprado a su mascota hace poco y lo llevaba con ella. Su mascota no estaba en ninguna jaula y vagaba libre a cuatro patas. Rory vio que la puerta se abría un poco más y la mujer mascota emergía en la penumbra del Hall moviéndose silenciosamente a cuatro patas con la correa arrastra trás ella.

Rory llegó a los límites de su jaula a cuatro patas cuando la mascota se acercó. Su cuerpo pálido iluminado solo por el fuego parpadeante en la enorme rejilla a unos pocos metros de distancia. Ella lo miró, luego se acercó hasta que se detuvo frente a él. Separada de él solo por los barrotes. Se dio cuenta de lo pequeña que era en comparación con Rory, de cómo tenía que estirar el cuello para mirarlo. Una extraña sensación se apoderó de él y gimió profundamente… Su miembro se endureció tal como lo había hecho antes desde que no lo drogan.

Ella se volvió y giró a espaldas a él… Bajó la cabeza y los hombros, estirando y clavando sus patas delanteras profundamente en la gruesa alfombra, y sus pequeñas ancas redondas sobresalían en el aire.

El miembro de Rory se tensó aún más y levantó la cabeza hasta chocó con la parte superior de la jaula, escarbando con sus patas en los barrotes en su afán de llegar a ella.

La mascota se vio obligada a ignorarlo y se alejó lentamente. Su perturbada protuberancia se balanceó y su pequeño sexo rosado quedó a la vista tímidamente desde lo alto de entre sus delgados muslos.

Rory gemía de decepción y volvió a tumbarse en la alfombra que cubría el suelo de su jaula, observando a la mascota caminar sobre la alfombra ante el fuego y acostarse al calor de espaldas a él. Entonces su miembro se calmó y comenzó a prestar atención a las voces de la otra habitación más claro ya que la mascota había dejado la puerta un poco más abierta.

“¡Oh, dinos lo que realmente sucedió, Penélope!”

La voz chillona y la voz ronca repetían la misma petición y su dueña respondió con un toque de risa… “Tal vez la propia Hilda era la mejor persona calificada para narrar la historia completa.”

La ama de casa de Penélope fue invitada en cuestión de segundos. Rory estaba observando la figura del ama de llaves a través de la sala haciéndose notar con una mirada desdeñosa.

Hilda fue elocuente, su historia se perfeccionó por la repetición, y Rory apoyó la barbilla en sus patas para escuchar la voz de Hilda.

“Fue después del almuerzo”, decía Hilda, “y Penélope se había ido a jugar al tenis con Monsieur Nigel”.

“¡Ah si, lo había hecho!” La dueña de Rory interrumpió. “Y no me había había llevado a Rory conmigo como de costumbre.”

“Una pena!” Exclamó Hilda. “Porque así entonces el animal no hubiera realizado su atrocidad, aunque lo hubiera hecho en algún otro momento… Ojo!, ¡ni que decir!”

“¡Oh, continúa con eso, Hilda!”, Dice la voz ronca. El ama de llaves después de hacer una pausa para respirar, continuó su narrativa.

“La bestia estaba en el césped como de costumbre, encadenada de forma segura, o eso creíamos, aunque su cadena es demasiado larga, con unos cinco metros completos. Ah! “¿Con qué frecuencia le he dicho a Penélope que su animal debe mantenerse encadenado a su jaula detrás de los barrotes de su perrera del patio?”

Hilda alzó la voz en regañó a su joven Penélope, pero ella simplemente se rió con indulgencia, y el ama de llaves se encendió más.

“Ahora, la pequeña Magda, que no tenía trabajo en la casa, se había ofrecido a Olaf a eliminar ella misma los macizos de flores que bordeaban el césped. Y él, siendo un hombre ocioso, había aceptado que lo hiciera ella. Ella primero me pidió permiso, por supuesto, y accedí, diciéndole que solo se cambiara con ropa vieja para que no se manchara el uniforme de la criada de esta mañana. Y así lo hizo. ¿Pero se puso la ropa adecuada? ¡No, ella no lo hizo! En su lugar de ello se puso un vestido viejo que apenas le cubría los muslos. ¿Y su ropa interior?. Prescindió de ella.. Las jóvenes de hoy no tienen modestia. Así que pueden imaginarse. Magda arrodillada en el césped con las manos extendidas para arrancar las malas hierbas. Olaf era demasiado perezoso para darse cuenta de que la bestia estaba cerca!”

La Ama de llaves hizo una pausa para respirar antes de continuar, su voz se alzó con indignación.

“¡Por supuesto, tal visión era demasiado para que el perro pudiera controlar su lujuria! Aunque no lo observé yo mismo, la criatura debió haberse dirigido hacia la chica desprevenida y haber intentado montarla. ¡Y en eso la bestia tuvo éxito, como descubrí yo mismo cuando me topé con la escena para capturarlo en el acto! Ah! pero habría sido peor…. La cadena lo frenó. Unos cuantos centímetros más largos…. Había forzado a separar sus rodillas con las suyas, y sus patas delanteras se arrastraban en el aire a escasos centímetros por encima de sus hombros, donde sin duda tenía la intención de colocarlas, mejor para apagar su deseo por su cuerpo. Pero, gracias a que la cadena era demasiado corta para eso. El collar de de acero se hundió profundamente en su cuello. Y así, el animal fue incapaz de satisfacer su lujuria, y yo estaba a tiempo de arrastrarlo lejos de Magda tirando de su collar. Y luego lo batí con la fusta que utiliza tu madre para corregir su comportamiento. En cuanto a Magda, no hay duda de que no fue peor mas que su miedo de ser violada por Rory. ”

El ama de llaves se apagó en silencio. Penélope no dijo nada, y su amiga de voz ronca lanzó una carcajada. Pero la voz chillona expresó su horror.

“¡Oh, pobre Magda!”, Exclamó, la voz chillona aún más alto. “Imagínese la pobre chica!”

VPenélope caminó por la visión de la puerta entre abierta. Suscitado por la imagen de su Ama se elevó a cuatro patas y se pegó a los barrotes. Ella andaba por el pasillo para entrar en un cuarto bien iluminado más allá de la sala. Lo último que Rory vio de ella fue el pálido destello de sus nalgas cuando cruzó la puerta, luego el Ama de llaves volvió a hablar, con voz entrecortada.

“Ah! ¡Ojalá tu madre hubiera tomado una mascota como esta pequeña! ”, Dijo aludiendo a la recién llegada mascota de una de las amigas de Penélope. “Ella es limpia y tranquila, y obediente en todo. ¡Pero no! ”, Continuó, manifestando una vieja queja.“ Tu madre tuvo que adquirir una bestia masculina, yendo en contra del consejo de quienes saben de esto entre sus amigos, por no mencionar a los que debemos rociar continuamente agua fría a la bestia.

Penélope se echó a reír, esa misma risa indulgente que Rory la había escuchado dar tan a menudo cuando fue reprendida por su antiguo sirviente. Luego el ama de llaves los dejó, murmurando algo sobre asegurarse de que les trajeran café.

Rory se dejó caer sobre su estera. El relato de sus hechos por Hilda, en la que había oído sin resentimiento sus descripciones hacia él como bestia, animal, y perro, le había indignado los primeros días que voluntariamente aceptó convertirse en la mascota de Penélope para toda la vida. Pero después se había sometido a la psicología necesaria para lograrlo. Su cerebro como análogo a un disco duro se repartió entre sistemas operativos distintos. La parte que él pensó como su ” mente animal “era su contrario al defecto de su ” mente humana ” a la que solo recurría de vez en cuando, y cada vez más rara vez. Pero ahora la mente humana estaba en acción revisando lo que había oído de Hilda con los recuerdos de su mente animal.

Esos recuerdos eran pobres y exiguos. Su mente animal vivía en totalidad en el presente. El pasado y el futuro eran conceptos sin sentido. Pero recordó la oleada de deseo animal que lo había invadido al ver a Magda agachada con su desnuda extensión de la parte superior del muslo. También recordó la emoción del momento en que se abalanzó sobre ella, aterrizando con las rodillas entre las de ella. Forzando sus piernas a separarse, y la sensación sedosa de la piel de la parte posterior de sus muslos contra el frente de los suyos. La memoria volvió de su propia frustración al ser negada por la cadena, ahora en plena extensión con el anillo de su cuello en la parte posterior de su cuello, y el dolor que había causado los músculos de su cuello.

A pesar de que el animal dentro de él estaba contenido en su forma primitiva con sus acciones, su mente humana no lo era. ¿Fueron las drogas que perdieron su efecto? La vista de la joven criada a cuatro patas, su falda corta sobre sus muslos gruesos, no debería haber tenido ningún efecto en él si hubiera estado drogado. Entonces recordó el deseo que él sentía por el cuerpo de la mascota no hace mucho tiempo. Eso, también, no debería haber sido posible, y se preguntó si Penélope había recordado darle una dosis esta mañana. Pero no, pensó; no había signos de su aumento de libido hace algunas semanas. El placer de su mente animal experimentaba más que antes cuando metía las narices en las entrepiernas de Penélope y sus amigas.

Rory apagó sus procesos de pensamiento humano y se deslizó con alivio en su existencia animal.

Las tres amigas seguían conversando y, mientras sus oídos temblaban cada vez que oía la voz de su dueña, el significado de las palabras pronunciadas por Ella se apoderó de él de nuevo.

 

“Hilda tiene razón, Penélope”, comentó Sandra cuando el ama de llaves se había ido. “Usted
debió haberse comprado una perra como Janette.”

Ella hizo un gesto con su cigarrillo señalando a la tranquila mascota sentada a los pies de su dueña.

Janette estuvo de acuerdo y acarició con cuidado el cabello de su mascota con una mano negligente, y habló con su anfitriona.

“Sí, realmente deberías haber hecho eso”, dijo ella, con su voz aguda de niña pequeña sin seriedad. “Pero ‘ es demasiado tarde ahora, por supuesto. De todos modos Penélope, ya tienes una idea acerca de tu mascota; debes haber notado cómo han caído las invitaciones últimamente…, donde insisten en traerlo allí”.
“Sí”, admitió Penélope. “Y la gente no para de repetírmelo”. Continuó con una sonrisa.

Sandra se echó a reír su risa contagió más la sala.

“¡Oh, vamos, Penélope!”, Dijo con afecto. “Sabes que tienes una mascota macho. Y bien sabes que tienes que dejarlo en casa con correa y mantenerlo enjaulado cuando tienes invitados.”

“O encuentra alguna maners de hacerlo inofensivo…”

Interrumpió Janette diciendo… “Tal vez deberías hablar con Anne; Ella puede tener algunas sugerencias.”

Penélope se quedó en silencio por unos momentos, y cuando por fin habló, su voz era triste y baja.

“Ya sé lo que Anne sugiere para Rory”.

Hubo un pequeño silencio incómodo antes de que Sandra hablara.

“Sé que preferirías tenerlo como él es ahora”, dijo en voz baja. “Pero puede que no haya alternativa”.

Rory estaba distraído por la llegada a el salón de la empleada doméstica llevando café a Penélope y a sus invitadas. Era Magda, y ella miró su jaula con miedo al pasar. Pero él simplemente la miró con indiferencia benigna con los eventos de un pasado olvidado en su mente animal. Abandonando la otra habitación para completar su tarea, la joven criada cerró la puerta cortando cualquier sonido desde adentro, y Rory se acomodó en su estera y cayó en un ligero sueño.

Regresado a un estado de alerta total por el repentino ajetreo, Rory se quedó a cuatro patas para observar la partida de las invitadas de su dueña. Una voz ronca abrió el camino, con una voz chillona siguiéndola guiando a su mascota para mantenerla cerca de su pierna hasta que pasaban por su jaula. Penélope a la retaguardia y Rory se quejó mientras caminaban por allí. Era tarde, y el momento en que lo dejaría salir al jardín para vaciar su vejiga. Su dueña vaciló, luego recogió la correa que cubría la barandilla junto a la jaula. Abrió la puerta de la jaula y él salió a su llamada, sentándose dócilmente para permitirle a ella sujetar la correa a su collar.

Penélope lo llevó afuera, manteniendo la holgura de la correa enrollada en su mano para que su cabeza estuviera cerca de su rodilla. Observaron ambos cómo se iban sus amigas, cada uno en uno de los pequeños coches deportivos. La mascotas acurrucada en una jaula de malla de alambre en la parte trasera del vehículo conducido por su propietario de voz chillona los miraba.

Solo cuando las luces de los coches se habían desvanecido de la vista, Penélope lo llevó al césped, dándole vueltas y vueltas en la fría oscuridad hasta que se detuvo en seco. Era una señal de que estaba listo para aliviarse.

Ella lo condujo unos pocos pies hasta uno de sus árboles favoritos y esperó pacientemente cuando Rory levantó una pata trasera y roció la corteza con su orina. Luego volvieron a la acogedora calidez del salón.

Una vez en el Salón, Penélope soltó el mango de la correa. Rory corrió hacia la chimenea donde las zapatillas de su dueña se habían calentado. Agarrando uno de ellos en su boca, regresó a donde ella estaba quitándose los zapatos. Luego regresó
por el otro antes de seguirla hacia la chimenea, donde se sentó con un suspiro de alivio en uno de los enormes sillones en mal estado frente al fuego.

Rory disfrutó sobre todo en essas ocasiones nocturnas, acostado a los pies de Penélope y mirando con sueño el juego de las llamas en la chimenea. Ella había le había quitado una de sus zapatillas que él masticaba adormilado. El suave cuero en su boca acabó, ya que Rory hubiera deseado que durara para siempre. Pero no iba a ser así. Penélope, habiendo terminado la leche caliente y drenado el coñac que le había traído Hilda, se estiró y se puso de pie. Él también se levantó y estiró sus patas delanteras para clavarse en la suave alfombra del hogar. Mientras, Ella insertaba su pie en la zapatilla que él había dejado. A sus órdenes, él se alejó trotando, volviendo a sentarse a sus pies, mirándola con la correa colgando de su boca.

Sonriéndole, Penélope le quitó la correa de la boca y la ajustó a su collar.

“¡Buen chico!” Ella le dijo inundando su corazón de alegría y devoción. Luego Ella lo condujo escaleras arriba hasta su habitación y lo encerró en la jaula.

Rory se tendió en su estera, escuchando el suave siseo del agua del baño donde se estaba bañando su dueña. En cuanto s él a sí mismo, rara vez lo bañaba; Penélope parecía preferirlo un poco sucio, cubriendo su olor a almizcle masculino con el desodorante animal que ella compró para él. Luego salió. Su piel desnuda brillaba con una toalla y se sentó desnuda en su tocador para darle a su largo cabello dorado sus cien pinceladas regulares. A Rory lo ignoró, pero a él le resultó imposible ignorarla. Aunque hizo todo lo posible por suprimir sus sentimientos, su miembro se endureció, haciéndolo sentir culpable y avergonzado. También se sentía desconcertado ante esta evidencia adicional de una emoción que no debería haber sido posible.

Ella terminó con su pelo, y en vez de subir a su cama como lo hacía normalmente, se acercó a la jaula donde Rory estaba mirando a través de las barras su magnífica desnudez erguida. Con gracia, se puso en cuclillas al lado de la jaula. Estiró a través de las barras un largo y delgado brazo y empezó a acariciar su temblorosa espalda. Rory mientras, la miraba con devoción con el color marrón oscuro de sus ojos animal.

“¿Qué voy a hacer contigo, mi linda mascota?” Susurró ella. “Me dijeron que tal vez no pudieras controlarte; Debería haber escuchado! Pero yo no quiero venderte. Y tampoco quiero tenerte encerrado en una jaula o encadenado a una perrera para el resto de tu vida “.

Con su mente animal ahora firmemente en control, Rory se puso de espaldas para que Ella pudiera rascarle la barriga.

Penélope lo complació suspirando tristemente al ver el efecto que tenía sobre él.

“¡Pobre chico!” Le dijo. “Realmente no puede ayudar a tus reacciones las drogas. Oh, bueno.” Continuó, retirando su brazo y poniéndose de pie. “Debemos ver lo que Anne puede sugerir, ¡pero me temo lo peor!”.

Rory volvió a ponerse de lado y observó cómo Penélope se deslizaba desnuda bajo las perfumadas sábanas de seda de una cama cálida que nunca compartiría con él. Pronto la suave iluminación se oscureció y se quedó dormido, disfrutando del calor del radiador en la pared a su espalda.
A la mañana siguiente siguió la rutina habitual. Bostezando, Penélope se levantó de su cama, se puso una cálida bata y lo condujo escaleras abajo. Lo saca al patio y allí le deja a la izquierda atado por la cadena larga de la espiga de acero atornillado en el césped. Rory se sentó temblando de espaldas al calor del sol naciente, viendo su sombra acortada a medida que el sol se elevaba en el cielo.

Al poco Magda había sido enviada para darle de comer. Fue enviada por Hilda cual le aseguró que la mascota de su señora era fácil de manejar.

“Sólo es un animal domesticado,” Dijo a la criada joven nerviosa. Te obedecerá si le ordenas con seguridad y confianza. Mira, si es necesario lo llevarás al huerto usado para castigarlo. ¡Sino obedece, debes vencerlo! La bestia no se atreverá a resistirse.

Rory había sido entrenado para obediencia por los mejores psicólogos. Como todos las mascotas humanas, en su primera acciones había estado obedeciendo por miedo, pero después de un tiempo, obedece por el deseo de agradar. Pero finalmente, como con todas las bestias bien entrenadas, obedeció porque su mente animal ya no podía contemplar ninguna alternativa.

Todo muy bien, Magda pensó sin duda cuando llegó con los tazones hasta la mascota. Comida y agua, pero su confianza se había alzado cuando obedeció sus primeros comandos para… “Siéntate!” y el obedecer.

La criatura encadenada no se había movido un músculo cuando llegó a su alcance para depositar su carga en la hierba, ni que se mueva incluso cuando ella ‘ d retirado fuera de su alcance. En cambio, la criatura simplemente se sentó y la mirada en ella, lanzando gemidos suaves de súplica, y Magda se dio cuenta, con una sensación de poder, para que su Ama ‘ mascota s estaba esperando a su permiso para comer y beber.

“¡Tómalo!” Espetó ella, y se dio la vuelta. Cuando se detuvo y miró hacia atrás, la cosa del perro se apoyó en los codos sobre su plato de comida, devorando ruidosamente la maraña de restos y pequeñas bolitas marrones de harina de cerdo de las que se alimentaba.

Su confianza aumentó. Sólo era un animal, pensó con desprecio; ¿Por qué le había permitido que la atacara como lo había hecho ayer?. Pero luego cae en la cuenta que bestia masculina no podía pensar por sí mismo; Era su naturaleza. Hilda tenía razón, pensó; realmente debe mantenerse permanentemente encadenado en su perrera.

Rory se tragó todo lo que contenía en su tazón de comida. Era muy consciente de cómo era considerado por los demás mientras pensaba en ellos como seres divinos que le traían comida, agua y que lo castigaban cuando se rebelaba. No le dio resentimiento alguno; ¿No siempre había querido ser un animal, libre de convenciones e inhibiciones humanas, libre de responsabilidad y de elección? Por supuesto que se mantuvo desnudo; por supuesto que llevaba un collar alrededor de su cuello y podía caminar con una correa, encadenado o enjaulado al antojo de sus seres divinos. Su impotencia completa era la otra cara de la moneda por el resto de su vida.

Una hora más tarde, después de vaciar sus intestinos, Penélope vino por él.

El pequeño coche zumbaba a lo largo de la pista cubierto de asfalto agrietado, rebotando de vez en cuando en las secciones más ásperas. Rory, a cuatro patas en la jaula de malla de alambre en la parte posterior, vio pasar los árboles, disfrutando de la brisa fresca. No tenía idea de dónde lo llevaban, ni por qué, pero eso era normal; como animal no fue consultado ni siquiera informado sobre tales cosas. El carro se desaceleró y luego aparcó.

Rory vio la elaborada fachada frontal de un castillo con jardines cuando lo sacó de la jaula de maya.

Rory había estado aquí antes, aunque apenas podía recordar cuando. Pero el sitio parecía familiar, al igual que la larga terraza en a la que le había otra jaula. En la terraza, una chica mascotas, atada por una larga cadena, vino a mirarlo a través de las balaustradas de piedra. El también la reconoció. Pensó que era el hogar de otro de los amigos de Penélope… La veterinaria que atendía la salud de sus mascotas.

Conducido a través de una amplia puerta a un pasillo brillantemente y bien iluminado con el aire cargado de olores médicos, La mente humana de Rory salió a la luz, calmando su yo animal con el conocimiento de que todo saldría bien. Que se enfrentaba solamente una inspección médica de rutina tal como él ya ha experimentado antes.

La habitación en la que fue llevado estaba aún más iluminada, con máquinas relucientes, pero Rory caminó con confianza por la rampa y se dirigió a la mesa de examen, cuidando de no mirar por el borde para no aterrorizar a su mente animal. Se produjo un toque de metal frío en la piel de su muslo seguido de un silbido. Una ola de calor reconfortante y somnolencia lo invadió con la liberación de la droga relajante muscular en su torrente sanguíneo.

Ahora la mente animal estaba a cargo, aceptando las cosas que se le hacían con ecuanimidad difusa, aliviada por la presencia cercana de Penélope.

Las manos vagaban por su cuerpo inerte, insertando sondas y pegándose a los sensores. En ese momento se detuvieron, y él yacía allí escuchando vagamente y sin comprender las voces sobre él.

“Tu mascota está físicamente sana, aunque realmente necesita mucho más ejercicio”, le dijo Anna, su amiga. “Son animales muy activos, particularmente los machos. Sé que tienes dificultades al respecto; Tal vez usted podría conseguirle una rueda de ejercicio. ¿Pero ese no es el verdadero problema con él, Penélope?”

Penélope se quedó en silencio por un momento, mirando hacia abajo el cuerpo tendido de su mascota. Anna era experimentada y astuta; además, ella no podía ignorar las faltas de Rory.

“No”, admitió Penélope. Luego dijo: “¿Hay alguna manera de evitar que él haga las cosas que hace menos que …?”

Su voz se apagó bajo los simpáticos ojos de la veterinaria.

“Bueno”, dijo Anna después de una pausa para el pensamiento. “Yo podría cegarlo; Eso lo haría mucho menos bullicioso. Para reducir la inhalación de la entrepierna, podría mantenerlo amordazado en compañía y controlarlo con una cadena de estrangulación. Por supuesto, siempre podría aumentar las drogas supresoras del sexo, pero eso sería solo temporal; Los animales desarrollan una tolerancia para ellos después de un tiempo. Pero, acéptalo, Penélope… Usted no va a ser capaz de llevarlo en cualquier lugar sin tener que preocuparse acerca de su comportamiento. Es justo la naturaleza de las bestias masculinas hacer estas cosas, y debes considerar la posibilidad de que impregne a una de las mascotas”.

Penélope se quedó sin aliento, esta posibilidad no se le había ocurrido.

“Seguramente”, argumentó ella. “Todas las mascotas son de cirugía estéril”.

” ¡No lo creas!” Resopló su amiga. “Sus métodos no son en absoluto fiables en comparación con una buena esterilización anticuada. Algunos dueños de chicas mascotas me obligan a esterilizar a sus mascotas de todas formas, pero no todas las tienen.

Penélope estaba en silencio, girando el asunto en su mente. La idea de que Rory se abalanzara sobre una de las felices y despreocupadas e inocentes y pequeñas chicas mascota la llenó de horror.

“Si permito que se le haga esto”, dijo pausadamente Penélope, “¿qué cambios en su comportamiento puedo esperar?”

Anna lo consideró y luego habló…

“Bueno, él será mucho menos ruidoso. Y en general mucho más dócil y obediente. Será menos activo, menos inquieto. De hecho, en posterior puede que tenga que obligarlo a hacer ejercicio. Pero será beneficios a su físico. Probablemente vivirá más tiempo, y dejará de ser susceptible a las cosas desagradables, como el cáncer de próstata. Y por supuesto, ya no tendrá ese olor a almizcle masculina que molesta a algunas personas tanto “.

Penélope suspiró mirando el pene flácido en su nido de espesas bolas.

“Si, hay que hacerlo, debes hacerlo”, dijo al fin. “Usted gana. Le dolerá?”

La veterinaria rió con ganas.

“¡Mi querida niña!” Exclamó ella. “Esto no es la Edad Media! Él no sentirá nada; Te prometo que ni siquiera se enterará de nada. Oh, bueno hay que hacer un pequeño punto de dolor en las glándulas unidas a su cuerpo como primera misión. Después puede ser un poco incómodo, pero realmente es un procedimiento indoloro y sin sangre. De todos modos será en cuestión de segundos. ”

Rory, su mente animal firmemente en control, no entendió nada de lo que decían. Él sintió que su dueña estaba cerca y olía su perfume, luego sintió la mano suave en su cabeza.

“Pobre muchacho”, la escuchó decir con un tono suave en su voz. Su angustia lo molestó, y le habría gustado lamerle la mano para consolarla, pero el relajante muscular le impidió moverse.

“Está bien”, escuchó a su dueña decir con tristeza. “Pero quiero hacerlo yo mismo. ¿Es eso posible?”

“Juego de niños !” Se rió Anna. “Venga!, vamos a ponerlo de pie. Eva!” Gritó a su enfermera. “Danos una ayuda, aquí!”

Bajo el suave impulso de sus manos, Rory llegó vagamente a sus cuatro patas donde permaneció inmóvil, Eva agarró su collar con una mano mientras acariciaba su desordenada melena de cabello con la otra.

Otras manos sostuvieron sus piernas traseras justo por encima de las rodillas, separando sus muslos suavemente. Se produjo un siseo repentino, y la carne de su ingle y muslos superiores se entumeció fríamente como una sensación agradable en lugar de otra cosa.

“El bucle superior alrededor de la raíz del miembro”, escuchó decir al la veterinaria. “El más bajo alrededor del cuello de la piel que une las glándulas a su cuerpo y las sujeta con su mano libre. Déjame tener una mirada … sí, es correcto … ahora todo lo que tiene que hacer es apretar el gatillo “.

Penélope dudó por un segundo, sintiendo el cálido peso de los testículos de su mascota en su mano izquierda antes de apretar con la derecha como le han dicho. Los dos trozos separados de carne y piel cayeron sobre la mesa entre las rodillas de su mascota , y observó cómo Anna los recogía con una mano enguantada para dejarlos casualmente en el contenedor de residuos.

“¡Allí!”, Oyó decir a Anna. “Eso no era tan malo”. La veterinaria le dijo al ajeno Rory en un tono alegre. “El anestésico local desaparecerá en diez minutos aproximadamente. Mantén las drogas por unos días más hasta que la última de la testosterona salga de su sistema “, continuó, dándole a Rory una palmada en las nalgas. “Y entonces él será totalmente inofensiva”

“Sí”, Rory escuchó a Penélope decir en voz baja y triste. “Él será perfectamente inofensivo”

Penélope tomó su correa y bajó a su mascota de la mesa de operaciones, pero no antes de que él se las arreglara para lamer la mano suave y perfumada que lo había castrado.

Fin

 

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